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domingo, 17 de agosto de 2014

El adiós a una mascota


    Ver morir a nuestra mascota, no importa qué edad tengamos, es realmente muy difícil. Cuando digo mascota no me refiero a ninguna especie en particular: puede ser un perro, gato, hámster, conejo, ave... en fin, una mascota es un ser con el cual cultivamos una relación de afecto muy especial. 
 
   Para aquellos que alguna vez amamos a un animal y sentimos profunda tristeza al perderlo: recuerda que el tiempo que estuvo a tu lado lo vivió con los más puros sentimientos. Ese amor incondicional no acabó en el mundo físico, sólo se transformó y ahora vive en tu corazón, te cuida con la misma dedicación y cariño de siempre.


   Las experiencias que habéis vivido juntos nunca morirán, siempre formará parte de tu recuerdo y siempre tendrás presentes los momentos más bonitos con tu mascota. El recuerdo de tu mascota nunca se irá de tu corazón y tu mascota siempre seguirá contigo.    








   "No llores por mí. Me has dado un hogar, alimento, tu amor y tu compañía y lo último que quiero es verte sufrir por mí. Quiero que, cuando pienses en mí, sonrías, porque así sabré que mi recuerdo te hace feliz. Me gustaría que recordases los buenos momentos que compartimos, nuestro cariño, nuestros juegos. Nunca digas que no quieres otra mascota, porque me hace pensar que el tiempo que estuvimos juntos no te hice feliz, no conseguí darte todo el amor que tenía para ti. Que mi muerte no sea en vano. Me gustaría que mi muerte sirviera para que otro tenga la suerte de poder conocer tu amor y tu amistad. No estés triste, porque sé que guardas ese rinconcito especial en tu corazón para mí.


Gracias por tu cariño y tu amistad." 



Los 10 mandamentos de una mascota

1. Mi vida dura entre 10 y 15 años (2 ó tres si soy un hámster o derivado) y separarme de ti me duele.

2. Dame tiempo para entender qué quieres de mí.

3. Confía en mí, porque es importante para mi bienestar.

4. No te enfades conmigo durante mucho tiempo y tampoco me encierres como castigo. 

5. Háblame. No entiendo tus palabras, pero sí el tono de tu voz. Sé consciente en tu forma de tratarme, porque nunca la olvidaré.

6. Tú tienes tu trabajo y tus amigos. Te entretienes fuera de casa. Yo solo te tengo a ti y quiero estar contigo cuando estés en casa.

7. Antes de golpearme o lastimarme, recuerda que yo también puedo herirte con un mordisco o un arañazo, pero no lo hago adrede.

8. Antes de regañarme por ser perezoso y desobediente, pregúntate si algo me ha molestado. Puede ser que no me estés alimentando correctamente o que ya esté viejo y débil.

9. Por favor, cuídame cuando envejezca, pues tú también envejecerás algún día.

10. En mi último viaje, no me dejes solo. Quédate conmigo y, por favor, no digas que no soportas mirarme. Eso me duele mucho. No me dejes enfrentarme a la muerte solo. Todo es más fácil para mí si tú estás a mi lado, porque recuerda que...


¡¡¡¡SIEMPRE TE AMARÉ!!!!


"Los gatos son espíritus que han bajado a la tierra. Estoy seguro de que un gato podría caminar sobre las nubes sin traspasarlas"

                                                                                                                      Julio Verne.
   

miércoles, 17 de julio de 2013

Bienvenidos los nuevos seguidores


    Buenos días/tardes/noches, según sea el momento en que leáis esto:

    Quiero dar la bienvenida y las gracias a los dos nuevos seguidores del blog, Rubenong y Pilar Maresca.

    Gracias de nuevo y espero que disfrutéis con este blog.

    Un saludo.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Adiós a Miliki



   Miliki, el último payaso de la tele murió, con 83 años, el domingo de madrugada en Madrid, debido a una neumonía. Desde pequeño, se dedicó a lo que más le apasionaba: hacer reír a los demás. Varias generaciones hemos disfrutado con él y sus hermanos Gaby y Fofó. 

Emilio Aragón, "Miliki"

   Ya últimamente él solo hacía reír a quien se pusiera por delante. Todo el mundo elogia su cercanía, su humanidad, su eterno optimismo y su sentido del humor, y no me extraña que él fuera así.


   Yo recuerdo especialmente dos momentos de Miliki (Emilio Aragón padre) que se me han quedado grabados a fuego en mi memoria: uno cuando era pequeño y fue a un programa de Televisión española llamado "con las manos en la masa", donde tenía que cocinar. La que montó antes de empezar el programa fue pequeña tirando unas hierbas que había en un saquito con un tropezón, echando huevos con cáscara y todo a la olla... yo creo que no me pude reír más. Y lo que más me sorprendió fue que, cuando empezó el programa, era una persona más, completamente seria y cabal. Eso me dejó completamente confundido, hasta que me dí cuenta de que era una persona normal, cuyo trabajo era hacer reír a los demás.
Miliki y Rita Irasema

   El segundo momento fue en los años 90, cuando trabajaba en Telecirco, donde presentaba un programa junto a su hija Rita Irasema llamado Tope guay o algo así (tampoco le prestaba mucha atención porque lo que me interesaba era la serie de "Los caballeros del sobaco (1)", que echaban dentro de su programa. El caso es que un día iban a dar el significado de la palabra en inglés cicatrization, y él dijo que -con su maravilloso método- iba a sacar el significado. 

   Total, que empieza a dividir la palabra en sílabas y a explicar cada sílaba. Cica: sí, que sí, frase afirmativa. Triza: pues eso, triza, trozo pequeñito. Tión: un tío cachas, enorme. Significado (según Miliki): que sí, que si te pilla un tío grande y cachas, te hace trizas. Todavía estoy riéndome, y hace más de una década de aquello.

¿Cómo están ustedeeeess?
   A las nuevas generaciones les quedan todas las canciones de los payasos: Susanita tiene un ratón, en el coche de papá, feliz, feliz en tu día, hola don Pepito... 

   A todas las generaciones les queda de legado, no sólo las canciones de los payasos, sino el disco que sacó Miliki para sus niños de 40 años. Y para todos, el disco que sacó sobre las tablas de multiplicar. 

   Gracias a Miliki por todas las horas dedicadas al humor, a hacernos reír, gracias por dedicarnos tiempo a varias generaciones; gracias por todo el legado que nos dejas. Gracias a los payasos de la tele por darnos alegría en el alma y una sonrisa para compartir, cada vez que nos acordamos de ellos y sus peripecias.

Adiós, Miliki
   Hoy en internet hay millones de manifestaciones de gente que le echa de menos. Una me ha impresionado en especial. Está en la web de RTVE. Es de una madre a la cual la hija de 6 años le ha llegado a casa diciendo que su profesora les ha puesto un cd de los payasos de la tele con sus canciones y se ha puesto a llorar en clase. Hoy medio mundo está de luto.
   
Al menos tenemos la ilusión de que esté en el cielo preguntándoles a todos los que allí están su famosa frase del circo: "¿Cómo están ustedeeeeess?"


   (1) Caballeros del Zodiaco para los amigos :p

miércoles, 24 de octubre de 2012

James Bowen y Bob el gato

    Cuando James Bowen encontró un gato herido y agazapado en el lugar que él llamaba su hogar, en las calles londinenses, no tenía ni idea de cómo ese pequeño acto de bondad cambiaría su vida. De hecho, antes de conocer a su nuevo amigo gatuno, Bowen  —un músico de 27 años caído en desgracia por el abuso de alcohol y drogas— estaba haciendo lo mejor que podía para vivir en las calles, trabajando como vendedor de la revista The Big Issue (1), una publicación semanal que funciona como un medio para que la gente sin hogar gane dinero y encuentre la forma de vivir un futuro mejor y tocando su guitarra en las estaciones de trenes subterráneos.

    Cuando Bowen encontró a Bob, se dió cuenta de que el animal tenía algunas heridas muy serias —cojeaba y tenía un absceso que goteaba pus—; así que hizo lo contrario de lo que la mayoría de la gente habría hecho: no ignorar a un gato de la calle herido y enfermo.

    Al ser una persona sin hogar, Bowen probablemente sabía muy bien lo era ser visto como un pedazo de basura en un callejón. Así que, sin importarle lo desesperado de su situación, Bowen se negó a dejar que el gato sufriera y lo llevó al lugar más cercano de rescate de animales: la RSPCA (Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals (2)), donde los veterinarios drenaron el absceso. Después, lo enviaron a "casa" con el músico.

    Mientras cuidó a Bob, el músico compartió con él el precario lugar en el que pasaba sus noches. Cuando el gato se curó con los antibióticos que le dio la RSPCA para la recuperación del animal, Bowen lo dejó ir. Pensó que jamás lo volvería a ver.

    Sin embargo, se llevó una feliz sorpresa, porque  — aparentemente — Bob se había vuelto muy cercano a él. Sin más ni más, el gato comenzó a seguirlo donde fuera, incluyendo la estación, cerca de Angel Station, en Londres, donde vende las revistas. Pronto se convirtieron en amigos inseparables.

    Bob pronto se volvió una atracción. La gente comenzo a detenerse para saludar al gato y ayudar a Bowen, porque estaba tratando de ganar dinero vendiendo The Big Issue para mantener al animalito. Bob también viaja en los hombros de su dueño cuando está muy cansado para caminar.

Annie Mole, autora del blog Going Underground, escuchó el rumor de que Bowen había conseguido un trato para escribir un libro de sus memorias sobre su vida con Bob, lo que resultó cierto.

    El libro: "Un gato de la calle llamado Bob: cómo un hombre y su gato encontraron esperanza en las calles de Londres" fue publicado por Hodder Stoughton en marzo pasado. El libro cuenta las aventuras y el camino hacia la sanación que un hombre y su gato compartieron al estar juntos. La publicación ha sido descrita como una historia conmovedora que tocará el corazón de cualquiera que la lea.
 
 
   Para más información: - www.lindosgatitos.com

                                        - http://www.youtube.com/watch?v=9Ba1PEHRAZo (en inglés)
 
 
(1) The Big Issue tiene un equivalente en España en la revista "La Farola".
(2) La Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals (Sociedad Real para la prevención de la Crueldad a los Animales) es la organización de caridad y bienestar animal más grande del Reino Unido.

lunes, 22 de octubre de 2012

Cinco años después...

...seguimos echando de menos al "Maestro", con "M", porque todos los rosaventeros y los seguidores de Turno de Noche lo hemos considerado como alguien a quien merecía la pena seguir.

   Cinco años sin la voz que nos narraba los "Pasajes de la historia", que nos encandilaba con su conocimiento de la historia -sobre todo militar- y con su buen hacer y su cercanía. 

   Juan Antonio Cebrián Zúñiga, nacido en Albacete el 30 de noviembre del año 1965 y fallecido en Madrid el 20 de octubre de 2007, fue un locutor de radio que, más que locutor, fue un soñador que nos hizo soñar a muchos de nosotros.

   En nuestro caso, nos hizo sentir especiales, como si fueramos amigos de toda la vida, cuando en realidad solo lo conocíamos de algunas firmas de libros en la Feria del libro del parque del Retiro y de algunos encuentros más. Sin embargo, esa cercanía era la que nos unía a todos.

   Las veces que más nos impresionaba era cuando se acordaba de nosotros, de un año al siguiente. Su memoria era prodigiosa y siempre tenía palabras de aliento para todos.

   Lo curioso es que su partida coincidió con un hecho bastante doloroso para nosotros y que recordamos cada año, pues fue la partida de dos seres queridos. Además, tuvimos la oportunidad, Fopito y yo, de ir a despedirnos de él al tanatorio de Pozuelo de Alarcón (Madrid). No sé aún cómo llegamos, porque para conducir, me pierdo más que Ryoga (sí, ese de Ranma 1/2). El caso es que llegamos, estuvimos un ratito -cuando solo estaba la familia más allegada- y, a la vuelta, le pedimos el favor de que -desde allá arriba- nos echase una mano para llegar a casa, porque andábamos más perdidos que un pulpo en un garaje.

   Curiosamente, surtió efecto y llegamos a casa sin perdernos.

   Siempre, todos los años, nos acordamos de esto y brindamos por él, esté donde esté. Y por Silvia y Alejandro. Todos los años, por estas fechas, son momentos emotivos de recordar a alguien que -aún sin conocerlo bien personalmente- nos dejó una huella profunda en nuestro ser, como solo las grandes personas son capaces de hacer.


   Para más información: Wikipedia, página oficial de Juan Antonio Cebrián, o incluso su perfil en la editorial La esfera de los libros.


   Este año, ya que puedo y me acuerdo, dejo aquí mi panegírico para él.

   In memoriam, Juan Antonio Cebrián.

lunes, 9 de julio de 2012

LOS RElatOS DE LA Web DEL PenCO (IV)


LOS RElatOS DE LA Web DEL PenCO

Feo, el gato

     Todos en el edificio de apartamentos donde yo vivía sabían quién era Feo. Feo era el gato callejero del barrio.

     Feo adoraba tres cosas en este mundo: pelear, comer basura y, digamos, amor. La combinación de estas tres cosas sumadas a una vida en las calles habían causado daños en Feo y el pobre gato estaba un poco "hecho polvo".

     Para comenzar, sólo tenía un ojo y, en el lugar donde debería estar el otro ojo, había un profundo agujero. También había perdido la oreja del mismo lado, y su pie izquierdo parecía haberse quebrado en el pasado, y el hueso se curó en un ángulo extraño, haciendo que siempre pareciese estar dando la vuelta a la esquina. Feo había perdido la cola hacia mucho tiempo, y quedaba apenas un pequeño pedazo de cola espesa, que él siempre giraba y torcía.

     Todos los que veían a Feo tenían la misma reacción: "¡Pero que gato más feo!" Los niños estaban avisados para no tocarlo; los adultos le tiraban piedras, le echaban agua con la manguera o con cubos para espantarlo, lo expulsaban cuando él intentaba entrar en sus casas o apretaban sus patas en la puerta cuando él insistía en entrar. Ante todos estos ataques, Feo siempre tenía la misma reacción: si le echaban agua con la manguera, no salía del lugar, se quedaba allí ensopado hasta que desistiesen. Si le tiraban cosas encorvaba su cuerpecito flaquito a los pies, pidiendo perdón. Siempre que veía niños, surgía corriendo, maullando desesperadamente y refregando la cabeza en todas las manos, implorando un poquito de amor. Cuando yo lo tomaba en mi regazo, él inmediatamente comenzaba a lamer mi camisa, orejas, o lo que encontrase.

     Un día, Feo quiso compartir su amor con los perros del vecino. Sin embargo, los perros no eran amistosos e hirieron a Feo gravemente. Desde mi apartamento, yo oí sus gritos y corrí para intentar ayudarlo. En el momento en que llegué donde él estaba caído, me dí cuenta de que la triste vida de Feo se estaba evaporando. Feo estaba caído en un pozo, sus patas traseras y su espalda estaban totalmente deformes; un profundo corte en la línea blanca de pelo atravesaba su pecho. Cuando yo lo agarré e intenté llevarlo a casa, él aspiraba y se asfixiaba; podía sentirlo luchando para respirar.

     "Creo que lo estoy lastimando mucho", pensé. Entonces, sentí la sensación familiar de Feo chupando mi oreja. En medio de tamaño dolor, sufriendo y, obviamente, muriéndose, Feo estaba intentando lamer mi oreja. Lo atraje cerca de mí y él refregó su cabeza en la palma de mi mano, me miró con su único ojo dorado y comenzó a ronronear para mí.

     Incluso sintiendo tanto dolor, aquel gatito feo, lleno de las cicatrices de sus batallas, estaba pidiendo un poco de cariño, tal vez alguna conmiseración. En aquel instante, pensaba que Feo era el gato más lindo y adorable que yo había visto. En ningún momento intentó arañarme o morderme, ni intentó huir de mi, o se rebeló de alguna manera. Feo apenas me miraba, confiando completamente en que yo aliviaría su dolor.

     Feo murió en mis brazos antes que yo entrase en mi apartamento. Yo me senté y me quedé abrazado a él por mucho tiempo, pensando sobre cómo este gato callejero deformado y cubierto de cicatrices había cambiado mi opinión sobre lo que significaba la genuina pureza de espíritu y sobre cómo amar incondicionalmente. Feo me enseñó más sobre la donación y la compasión que cualquier ser humano y yo siempre le estaré agradecido.

     Llegó la hora de seguir adelante y aprender a amar verdadera e incondicionalmente. Llegó la hora de dar mi amor a aquellos que me son queridos. Muchas personas quieren ser influyentes, quieren acumular dinero, quieren tener éxito, ser queridas o bellas.



En cuanto a mí, yo siempre intentaré ser como Feo.

LOS RElatOS DE LA Web DEL PenCO (II)

LOS RElatOS DE LA Web DEL PenCO

El perro

Enviado por Rei Hino. Gracias, Rei ^_^

1ª semana. Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Que alegría haber llegado a este mundo!
1er mes. Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.
2 meses. Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Espero que mi nueva "familia humana" me cuide tan bien como ella lo ha hecho.
4 meses. He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como "hermanitos". Somos muy inquietos: ellos me tiran de la cola y yo les muerdo jugando.
5 meses. Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice "pipí" dentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además, duermo en la habitación. ¡Ya no me aguantaba!
8 meses. Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho. Cuando están comiendo, me invitan. El patio es para mí solito y me consienten cuando escarbo como mis antepasados los lobos, cuando esconden la comida. Nunca me educan. Ha de estar todo bien lo que hago.
12 meses. Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Que orgullosos se deben sentir de mí.
13 meses. Qué mal me sentí hoy. Mi "hermanito" me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover al rayo del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que soy un ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.
15 meses. Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo... mi familia ya no me quiere. A veces, se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve, no tengo techo que me cobije.
16 meses. Hoy me bajaron de la azotea. Seguro que mi familia me perdonó. Yo me puse tan contento que daba saltos de alegría. Mi rabo parecía una bandera. Además de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos fuimos hacia la carretera y, de repente, se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz, creyendo que haríamos nuestro "día de campo". No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron. "¡Oigan, esperen!" -ladré- "se olvidan de mí". Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al darme cuenta de que casi me desvanecía y ellos no se detendrían: me habían olvidado.
17 meses. He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi camino hay gente de buen corazón, que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo se lo agradezco con mi mirada y desde el fondo de mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y sería leal como ninguno. Pero solo dicen "pobre perrito, se ha de haber perdido".
18 meses. El otro día pasé por una escuela y ví a muchos niños y jóvenes como mis "hermanitos". Me acerqué y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras "a ver quién tenía mejor tino". Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.
19 meses. Parece mentira, cuando estaba más bonito se compadecían más de mí. Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.
20 meses. Casi no puedo moverme. Hoy, al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Según yo, estaba en un lugar seguro llamado "cuneta", pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta se ladeó con tal de centrarme. Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y, con dificultades, me arrastré hacia un poco de hierba a la ladera del camino. Llevo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío y sin comer.


Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; me quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Algunas personas pasan y ni me ven; otras dicen: "No te acerques". Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. "Pobre perrito, mira como te han dejado", decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir". A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole me ayudara a descansar. Sólo sentí el pincho de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería.

     La solución no es echar un perro a la calle, sino educarlo. No conviertas en problema una grata compañía. Ayuda a abrir conciencia y así poder acabar con el problema de los perros callejeros y, además, con su sufrimiento. Muchas veces, los animales no comprenden cómo podemos abandonarles cuando sólo piden cariño y cobijo.

lunes, 4 de junio de 2012

La WeB dEl PeNcO (II)

     Y continuamos la saga con la segunda parte de  LA PÁGINA DE ¿SaBÍAs que...? DEL PENCO
     Aquí os la dejo y espero que os guste:



§ La frase "Morder el Polvo" se originó con los antiguos caballeros cruzados que, cuando se sabían heridos de muerte, cogían un puñado de tierra y se lo llevaban a la boca, para así simbolizar su vuelta a la tierra.


§ "Salvarse por los Pelos" viene del año 1.809, cuando se ordenó a los marineros cortarse el pelo, ya que estos lo llevaban muy largo. La orden fue muy mal acogida por ellos, que enviaron una carta de protesta en la que decían que el pelo largo les podía servir de enganche o agarradero en caso de peligrar su vida en el mar, puesto que muchos no sabían nadar y sus compañeros podían salvarles "por los pelos". La carta fue bien acogida y las autoridades derogaron la orden.

§ La frase "Liar los Bártulos" deriva del nombre de un notable abogado italiano de la Edad Media, llamado Bártolo, cuyas obras fueron famosas en toda Europa. Los estudiantes salmantinos de derecho, en los siglos XVI y XVII llevaban a la Universidad los apuntes de este juriconsulto con correas o cintas y, una vez que terminaba la clase, "liaban sus bártulos", que significaba "abandonar las clases".

§ "Irse por los Cerros de Úbeda" hace referencia a los cerros o lomas que en el término de Úbeda (Jaén) forman la divisoria de aguas entre los ríos Guadalquivir y Guadalamor. Un alcalde de esa localidad tenía una amante que vivía en la zona de los cerros y el alcalde acudía a visitarla con frecuencia. Un día, durante el pleno municipal, un concejal le atajó cuando divagaba y se alejaba del asunto a tratar, diciéndole con sorna que "no se fuera por los cerros de Úbeda".

§ La frase"Más Feo que Picio" proviene de mediados del siglo XIX. En este siglo, en Granada, vivía un zapatero llamado Picio. Fue condenado a muerte por un crimen y, hallándose en la capilla, recibió inesperadamente el indulto. La impresión que le causó la noticia fue tal que se le produjo tal transformación en la cara, que su fealdad llegó a ser proverbial, puesto qu eperdió el pelo, las cejas y las pestañas. Al verse libre, se estableció en Lanjarón, por donde circulaba con un pañuelo que le tapaba la cara.

§ "Despedirse a la Francesa" tiene su origen en algún episodio bélico en el que el adversario francés se retiró imprevisiblemente. Los ingleses, rivales históricos de los franceses, dicen "to take French leave". Los franceses, por su parte, les devuelven el cumplido, diciendo "filer a l'anglaise".

§ "Estar en Babia" hace referencia a los reyes leoneses, que pasaban largas temporadas de descanso en Babia, territorio de las montañas cantábricas, cazando osos, corzos y jabalíes. Cuando se requería al rey por algún asunto de Estado, los cortesanos decían: "El rey está en Babia".

§ "Arrojar el Guante" deriva de un gesto ceremonial antiguo, por el que un caballero desafiaba a otro arrojándole el guante. La expresión correlativa para quien acepta es "recoger el guante·.


§ La frase "La Carabina de Ambrosio" se originó en el siglo XIX. Ambrosio era un bandolero andaluz que vivió en ese siglo y que era tan inofensivo que su carabina ni siquiera tenía pólvora.


   Espero que os haya gustado y otro día más.

martes, 10 de abril de 2012

Pintxo

  Al leer hoy el correo, he visto el mensaje de un amigo en el que me decía que su gato, Pintxo, murió hace unos días.

  Cuando tienes una mascota, inevitablemente se convierte en un miembro más de la familia, como norma general. A no ser en el caso de las alimañas que dejan a los pobres animales tirados por ahí o los matan o a saber (de todas formas, como estos zopencos no merecen ni un solo minuto de mi tiempo, no seguiré por esa línea, porque me sobra).

  Al ser un miembro más de la familia, cuando el animal fallece, la separación siempre es triste. Es un viaje que, inevitablemente, todos vamos a hacer: unos antes y otros después, pero siempre lo acabaremos por hacer.

  De todas formas, cuando una mascota se va, siempre nos quedará la alegría de los momentos mágicos y maravillosos vividos a su lado y la alegría de haber hecho de su vida algo feliz, de haber logrado la felicidad de ese animalito y haber hecho su vida más fácil. Lo poco que quieren estos compañeros es comida, un hogar seguro y cariño. A cambio dan todo su cariño y su vida por nosotros. Aunque no lo notemos, incluso un hámster, un pájaro, un conejo, una tortuga... nos dan su cariño incondicional. Algunos lo muestran más, como los perros y los gatos, y otros no lo muestran de una manera tan clara. Pero estoy seguro de que, cuando mueren, sus recuerdos más felices con sus dueños les acompañan.

  Y estoy seguro de que allí nos esperan, aunque haya gente que diga que no tienen alma y que no pueden ir al cielo, me resisto a creer que no nos esperen allí.

  Para más información...

http://www.adiosamigo.es/el-cielo-de-los-perros/gatos.html

http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=813

http://www.whiskas.es/seniors-insight-%C2%BFc%C3%B3mo-decirle-adi%C3%B3s.aspx


  Dedicado a Pintxo y a sus dueños. Pintxo siempre estará
en vuestro corazón. 

domingo, 11 de marzo de 2012

Un año después...

  Un año después del desastre que asoló Japón, aquí estamos, escribiendo otra vez sobre una noticia que causó un gran impacto mundial por los muertos y, sobre todo por la amenaza nuclear.

  En mi caso, lo que más me impactó -además de todo lo anterior- fue el gran ejemplo de entereza que dieron los japoneses al mundo: en lugar de salir corriendo, acudieron a ayudar, cualquiera que fuera su estado. En lugar de lamentarse, miraron al futuro y decidieron que querían luchar para levantar su país. En lugar de llorar, decidieron mostrar una sonrisa y seguir adelante. En lugar de hacer lo que haríamos cualquiera en su lugar, decidieron dar una lección al mundo.

  Hace un año también escribí una pequeña entrada como homenaje a ellos y también, un día después, la impresión que me dió el apoyo mundial que hubo esos días.

  Sin embargo, tampoco quiero olvidar que hace ocho largos años fue el atentado más brutal que nunca sufrió España: los atentados del 11 de marzo de 2004 en varios trenes de la RENFE. Un atentado brutal con más de 200 muertos y tras el que hubo una gran manifestación en la que todos los españoles (y parte del mundo) reivindicaba que ese día todos íbamos en ese tren.

  Hoy es un día para acordarse de todos ellos, para no olvidarles. Pero, sobre todo, hoy es un día para reflexionar.

miércoles, 7 de marzo de 2012

El día en que me muera...

... me gustaría que nadie estuviera triste. Me gustaría un velatorio y un funeral tipo darkovano (para los que no conozcan la serie de libros de ciencia-ficción de Darkover, el término viene de ahí). Me gustaría que, en el velatorio se contaran chistes, chistes informáticos (o de otras disciplinas), se hicieran bromas, como la del babo o la de Oliver y Benji y, en general, se celebrara una fiesta en mi honor. No me gusta nada ver caras tristes, ni gente triste. Me gustaría que se hiciera una mega partida de rol o de juegos de mesa y todo el mundo se lo pasara en grande, y que pusieran música de anime (mi favorita, je, je). Eso sí, que me la dedicaran, claro está. Y el funeral, como ya dije antes, me gustaría que fuera tipo darkovano: que cada persona que acudiera, lanzara un puñado de tierra sobre el féretro, mientras dijeran una cosa buena que recordaran de mí, finalizando con la coletilla "que este recuerdo alivie el dolor". 

  Tanto los celtas como los americanos celebran una fiesta el día en que alguien querido se marcha. Además de la tristeza, intentan celebrar que ese alguien ha pasado a una vida mejor en un lugar mejor. En algunos sitios de Escocia hacen algo parecido a lo que se cuenta en las novelas de Darkover, pues al enterrar a un ser querido, dicen algo bueno sobre él (o ella). 

  Y en México y en muchos lugares de latino américa, el día de todos los santos, se va a los cementerios a charlar con los seres queridos, a comer con ellos y demás. En Japón, es un honor que derramen sake sobre la tumba de un ser querido, que lo compartan con él y que brinden a su salud. Jo, cómo me gustaría que hicieran eso por mí cuando ya no esté. Y encima poder decir que fui friki hasta el final...

  Hoy se fue un ser muy querido para mí. Alguien a quien le debo la vida. Y me siento fatal por un lado. Por otro, estoy contento porque ha ido a un lugar mejor y se ha reunido con sus seres queridos. Pero aún así duele. Por eso me gustaría que, el día en que me muera sea una gran fiesta, con chistes, con música, con juegos de rol y de mesa, pero sobre todo con alegría. Porque no me gusta ver a nadie triste. Es inevitable, por supuesto, pero me gustaría intentarlo y marcar la diferencia.

  Hay gente que piensa que un solo hombre puede marcar la diferencia. Yo no suelo pensar así. Sin embargo, miles de ejemplos a lo largo de la historia contradicen mi opinión. Ya que no marco la diferencia en nada en mi vida, me gustaría marcarla de otra forma. Y me da igual si me tachan de loco, friki, estúpido o lo que sea. Lo mejor de todo es que yo soy yo. Soy friki. Soy un conglomerado de cosas que hacen de mí lo que soy, igual que hacen que tú seas tú. Pero yo soy tan raro, que me gusta marcar la diferencia en mil cosas distintas, en mil detalles distintos. 

  El día en que me muera, confío seguir haciendo reír a la gente, igual que estoy intentando hacer mientras aún estoy aquí. 

  Sinceramente, tengo unos amigos que no me merezco, porque son lo mejor que me ha pasado nunca. Tengo una familia que tampoco me merezco. Y tengo una vida que, aunque siempre me quejo porque, menos vergüenza y dinero tengo casi de todo, me gustaría vivir bastante bien. Pero no puedo quejarme porque, a mi manera, soy feliz. Claro que me paso el día gruñendo y renegando, pero es que me encanta. Y, como es gratis... :P


domingo, 22 de mayo de 2011

Democracia real, ¡ya!

  He estado toda la semana mordiéndome las uñas para no poner todo lo que siento y demás. Al final, he decidido seguir la línea del blog y centrarme en la parte positiva de todo el movimiento de democracia real

  ¡Democracia real ya! es un movimiento que surgió espontáneamente ante nuestra actual mierdocracia (que no democracia) y el corrupto sistema de partidos políticos que se enriquecen, junto con los banqueros, a nuestra costa. A pesar de varios medios (como el periódico "la sinrazón" y el programa "el pato al agua" en Intertruñonomía TV) que tachan de extrema izquierda y de anárquicos a los acampados, la realidad es bien distinta.

  1.   Se han organizado libremente y rechazan el alcohol y los porros. De hecho, una amiga nuestra -Mea-, se pasó por allí el sábado y quedó impresionada. Me contó que llegaban los chinos con cervezas y les decían "No, gracias. Alcohol, no". Nada de olor a porros ni nada por el estilo.
  2.  Nada más lejos de la realidad de que hubiera carteles insultando a políticos. Es un foro de debate y no caben los insultos ni las descalificaciones. Todo lo contrario: reina un ambiente de paz y solidaridad nunca visto antes.
  3. Se han llevado juegos de mesa y juegos de rol para pasar el tiempo allí (argh, qué envidia) y hasta guitarras y demás para hacer canciones y disfrutar en compañía.
  4. Incluso los bomberos se han unido a la protesta, porque saben que tienen razón.
  5. No sólo están allí acampados, sino que están bien organizados: han organizado turnos de guardería. Sí, guardería, un sitio de comidas, recogida de basuras, para dejar la plaza como estaba, y hasta tienen un canal (directos 33) que emite 24 horas de lo que allí sucede.
  Desde aquí quiero mostrar mi apoyo a estos acampados que están luchando por la verdadera democracia y por los derechos de todos nosotros. Aunque no pueda estar ahí físicamente, mi mejor apoyo para ellos. Ahora, la pregunta clave es: ¿seguirá todo esto después de esta noche? ¿Conseguirán cambiar la mierdocracia por democracia?

El abuelo Antonio, capítulo 2

 Los últimos 20 años

  Tres días después de aquel encuentro tan emotivo, volvieron a reencontrarse en el parque. El abuelo “Antonio”, es decir, Wario, se había dedicado a dar los números de contacto de todos, para que pudieran quedar mediante SMS. De este modo, les fue muy fácil volver a quedar en su querida pista de karts para ponerse al día de lo que les había pasado en todo ese tiempo. Tras veinte años sin verse, el reencuentro que tuvieron tres días atrás había sido muy emotivo.

  Ese día se pusieron al tanto de cómo habían pasado esos años para ellos. En general, todos sabían dónde estaban los demás y el único que no había tenido demasiado contacto era Mario, así que resolvieron ponerle un poco al día:

  Luigi había puesto un negocio de fontanería, que le iba bastante bien hasta que se jubiló. Se casó con la princesa Daisy y tuvo tres hijos, de los cuales, uno le salió rana… literalmente. Lo llamaron “Froggy” y tenía una charca para él solito. Estaban esperando a ver si alguna princesa lo besaba y convertía en príncipe, pero lo único que consiguieron es que la única candidata se convirtiera en rana también. Ahora vivían los dos en la charca y tenían varios renacuajos... textualmente.

  Wario y Waluigi habían puesto una tienda de artículos de broma y cosas extrañas, donde tenían unos clientes casi igual de extraños. Tras unos años en el negocio, el amor llegó y se casaron con dos de sus dependientas; dos décadas después ya tenían varios nietos cada uno.

  Kinopio, el champiñón, se había vuelto al reino Champiñón porque en nuestro mundo casi se lo comieron con patatas fritas y el pobre hombre se llevó tal susto que se volvió incoloro antes de tiempo. De sus bonitas manchas rojas ya no quedaba sino un breve y desvaído recuerdo.

  Yoshi también había tenido un episodio un tanto insólito cuando, acompañando a Mario cuando se fue del reino Champiñón, casi lo capturaron para el zoo. Yoshi aún recordaba al orondo funcionario del zoológico corriendo tras él… o, al menos, intentándolo. Así que volvió con Kinopio al reino Champiñón y se dedicó a cazar moscardas con su larga lengua.

  Bowser, el malo, se hartó de ser tan malo, porque siempre le derrotaban y tenía que gastarse cada vez más dinero en castillos más y más caros. Al cabo de un tiempo se aburrió, se hizo hippy, se unió a una comuna y trapicheaba con los demás hippies amenazándoles con darles un baño de jabón si no cedían a sus exigencias. Además de eso, se dedicó a repartir paz y amor —el nombre de sus dos cachiporras— entre todos los que amenazaban a su comuna. De sus hijos nunca más supo, pero pensó que seguirían haciendo de las suyas en el reino Champiñón.

  Por fin, el turno de la princesa Peach y Mario. Tras una violenta discusión, se habían separado enfadados y nunca más habían vuelto a verse. 

  Mario, emocionado por verlos a todos y, escuchando sus historias, no pudo detener las silenciosas lágrimas que le corrían por sus mejillas. ¡Tantos recuerdos! ¡Tantas aventuras pasadas! ¡Tantas luchas con amigos y enemigos y tantos buenos y malos ratos que pasaron juntos! 

  Y, por fin, su adorada princesa a su lado. Ya no recordaba por qué habían tenido la pelea. Su vida había sido bastante monótona y aburrida hasta entonces. Y su amada Peach le hizo recordar.

      Mario, ¿ya no recuerdas por qué no has tenido contacto con nadie durante estos últimos veinte años?
      No —respondió él confuso—. Para ser sincero, no lo recuerdo en absoluto. Ya no sé por qué os abandoné a todos.
      Pero Mario —terció su hermano Luigi— un día tuviste una gran pelea con Peach, porque siempre tenías que rescatarla y ya estabas harto de tener que salvarla siempre.
      ¡Ñum! —coincidió Yoshi.
      Sí —recordó Bowser con su voz de trueno—, es cierto. Incluso viniste a mi castillo a decirme que dejara en paz a Peach o ibas a sacarme la piruleta de la boca, metértela en el sobaco y luego ponérmela en la boca otra vez. Ante una amenaza tan seria, cualquiera se volvía a meter con ella.
      Es cierto —dijo Mario—. Ya no me acordaba. Y, cuando la dejaste en paz vino el infierno. Por eso me marché. Estaba ya hasta el gorro de que todos vosotros vinierais todas las tardes a tomar el té, a cenar, a merendar, a desayunar, a media mañana y, de vez en cuando, a dormir. ¡Si es que no tenía vida propia!
      Pero Mario —gimió Kinopio— nosotros pensamos que te gustaba que estuviéramos allí. Si incluso hacíamos la vista gorda cuando Peach se vestía de cuero con su látigo y…
      Vale, vale —cortó Mario—. No hace falta sacar las intimidades ahora. Y también Peach me tenía harto con eso.
      Sí, es verdad —balbució la princesa—. Me porté como una estúpida y me di cuenta de cuánto te echaba de menos cuando tuvimos la última pelea, dejaste el reino Champiñón y te volviste al mundo real. Te estuve buscando durante años y nunca dejé de esperarte —y, mientras decía esto, un río de lágrimas le salía de sus grandes ojos y le corría por sus rosadas mejillas.

  Mario, ante esto, se sintió como un estúpido. Quería arreglarlo todo. Quería recuperar el tiempo perdido y no sabía cómo. Pero, de repente, se le ocurrió una idea. Podían volver todos al reino Champiñón e intentar buscar algún tipo de fórmula que les devolviera la juventud. Así, Mario se encaró con sus amigos, y les dijo:

    ¿Sabéis qué? Deberíamos volver al reino Champiñón e intentar buscar algo que nos rejuvenezca de nuevo. Así volveremos a recuperar el tiempo perdido —afirmó con convicción, mirando a Peach.
    ¡Qué gran idea! —concordó ella.
    ¡Ñum! —dijo Yoshi.
    Por mí vale —dijo Bowser—. Así podré raptar a Peach de nuevo para que me haga más pasteles de fresa.
    ¡Síiii! —corearon todos al unísono.
    Entonces —dijo Mario— quedemos mañana por la mañana pronto para acceder al reino Champiñón. Conozco una entrada secreta que nadie ha descubierto. Mañana nos pondremos en marcha.

  Y así, todos quedaron entusiasmados con la idea. Al día siguiente decidieron que quedarían en la zona de los karts. Pronto empezarían una nueva aventura.

martes, 10 de mayo de 2011

Relato: el abuelo Antonio

  Espero que os guste:

  Todas las mañanas, a eso de las nueve, el abuelo Antonio se sienta en uno de los bancos de piedra del parque que hay enfrente de su casa. El abuelo Antonio tiene el pelo blanco, con barba y cejas blancas y unos ojos de color avellana muy penetrantes y agudos, a pesar de su edad y de su cara surcada de arrugas. Gusta llevar ropas grandes, sueltas, casi siempre de color gris o color crema claro. Hoy lleva una camisola grande que le sale del pantalón y le cuelga por fuera y unos pantalones crema. Unos zapatos negros y un gabán gris claro completan el cuadro.


  Hoy era uno de esos días en que se bajó comida para las palomas, a las que daba de comer muy de vez en cuando. Ensimismado por su tarea de compartir sus migajas de pan duro con las aves, no reparó en que alguien se sentaba a su lado. Otro abuelo se sentó en el banco con el firme objetivo de alimentar también a los hambrientos animales.

  Cuando el abuelo Antonio se percató de ello, se puso en guardia y miró al recién llegado. Vestía un pantalón con peto azul y una camisa roja, además de una estrafalaria gorra roja y una capa de color negro. Unos zapatos marrones y unos guantes blancos acababan la vestimenta. Su cara era redonda, con un bigote blanco que antaño había sido negro y una cara surcada de arrugas. Antonio volvió a mirarle de arriba abajo y le preguntó al recién llegado:

— ¿Y tú quién eres? Este es mi banco donde doy de comer yo a las palomas.

— Bueno, el banco es público y los animales parecen realmente hambrientos —contestó el interpelado—, así que yo también les he traído comida.

— De eso nada, sólo yo puedo darles de comer. Además, yo he bajado antes —interpeló Antonio.

— Pues entonces, dilucidemos esto como antaño, con un duelo, como en los viejos tiempos —le propuso el recién llegado.

— De acuerdo.

  Llegados a este punto, el abuelo Antonio cogió su bastón y lo puso en posición de “en guardia” ante él. El otro abuelo cogió un pequeño bastón que tenía apoyado en el banco e hizo el mismo ademán.

— Ja, ja —rió Antonio—, no podrás contra mí con esa miniatura. La mía es más grande que la tuya —afirmó, refiriéndose a su garrota.

— Bueno, eso habrá que verlo —respondió el recién llegado con humor, apretando un pequeño botoncito oculto y haciendo que su garrota se expandiera como por arte de magia, haciéndose, al menos, tan grande como la de su compañero de tángana.

En garde —dijo Antonio.

En garde.

  El abuelo Antonio arremetió contra el recién llegado con su cayado, arremetida que éste paró perfectamente, contraatacando con un golpe bajo, que el abuelo Antonio paró, haciendo gala de una agilidad poco propia de su edad.

  La gente que pasaba por allí dejó sus quehaceres diarios y se centró en el curioso duelo de esgrima que estaba teniendo lugar en medio del parque y se decantaban ora por uno, ora por otro de los combatientes, que paraban y tiraban estocadas sin parecer perder el aliento.

  Al cabo de un rato, cuando se empezaron a cansar y resoplar más de lo debido, pararon el duelo, sudorosos y —tras darse cuenta de toda la gente arremolinada a su alrededor— avergonzados. Se sentaron en el parque y esperaron a que se fuese todo el gentío. Una vez que todos se habían ido, se miraron y estallaron en carcajadas.

— Si pudieras verte la cara tan roja que tienes… —le dijo Antonio al recién llegado.

— Pues anda que tú —le contestó éste.

— Un gran placer pelear contigo. Creo que te has merecido de sobra estar en este banco y alimentar a las palomas conmigo —reconoció Antonio—. Por cierto, ¿cómo te llamas? Aún no nos hemos presentado. Me llamo Antonio, ¿y tú?

  El otro anciano se levantó del banco, recogió su garrota, se alejó unos pasos y se dio la vuelta abruptamente. Le miró con sus ojos azules y le dijo:

— Mario, me llamo Mario. Ya nos volveremos a ver.

  Le guiñó un ojo y se fue alejando lentamente, mientras el abuelo Antonio decía por lo bajo:

— Wario, viejo amigo, creo que volvemos a entrar en acción.

  Y, mirándolo alejarse hacia el otro lado del parque, llamó a varios contactos en su móvil para quedar al día siguiente. No quería perder esta oportunidad que hacía años que no tenía.

  Al día siguiente, en el parque, el abuelo Mario acudió a su cita con las palomas y el abuelo “Antonio” también. Allí “Antonio” le propuso al otro abuelo que fueran a la pista de karts, donde había varios viejillos más tomando el sol. Cuando vieron aparecer a los recién llegados, se acercaron a saludarlos. El abuelo Mario se enterneció profundamente cuando vio a todos aquellos conocidos y empezó a saludarlos: Peach, Kinopio, Bowser, su hermano Luigi, Yoshi, Waluigi… entonces, el abuelo “Antonio” tenía que ser…

— ¡Wario! —dijo lleno de alegría al reconocerlo.

  Les abrazó a todos repetidamente, se dieron besos y se pusieron al corriente de todo lo que les había pasado en los últimos años: unos eran abuelos, otros bisabuelos, otros seguían solteros y, al final, tras un reencuentro tan emotivo, todos se subieron a los karts y echaron unas cuantas carreras por los viejos tiempos, hasta la puesta de sol, cuando tuvieron que volver a sus casas con la promesa de reencontrarse tan pronto como pudieran.



  Y llamaron a ese día el día de “Mario Kart 3064”.

 
 
  Inventado, redactado y corregido hoy mismo por Mutenpepo, 2011. Dedicado a todos los frikis en general y a los amantes de Mario y los videojuegos en particular.

sábado, 19 de marzo de 2011

El apoyo a Japón

      Tan sólo unos días después del terremoto y posterior tsunami que sufrió Japón el 11 de marzo de 2011, las muestras de apoyo a Japón no se han hecho esperar: desde el mundo del deporte al mundo de la política, pasando por el famoseo, quien más quien menos ha dado muestras de apoyo al país del sol naciente.

   
      La ayuda internacional no tardó mucho en llegar a éste país. Incluso China, enemiga tradicional de los nipones, ha enviado ayuda. Y, claro, también la ONU y países de la ONU pero como cosa suya: Estados Unidos, Francia, Alemania, España...

     Pero las muestras de apoyo más bonitas, más alucinantes y que más conmueven no son las de los grandes países, las grandes corporaciones o los famosetes de turno. Las muestras de apoyo que más me han conmovido a mí personalmente son las de las personas que, aún no teniendo mucho que poder ofrecer o que dar, se han volcado con Japón, aunque sólo sea anímicamente. He encontrado algunos ejemplos verdaderamente bonitos en la red y que me han parecido tan conmovedores que hasta se me ha escapado alguna lágrima que otra. Juzgad vosotros, si no.

      Uno de los ejemplos más conmovedores es el de la ciudad de Kandahar, en Afganistán. Han decidido donar 50.000 dólares a Japón. El alcalde dijo: “sé que 50.000 dólares no es mucho dinero para un país como Japón, pero es una muestra de aprecio del pueblo de Kandahar”. Y eso un pueblo que no tiene casi ni para comer.

      Otro ejemplo que es de verdadero amor por el país del sol naciente es el de Makiko, una japonesa que vive en Madrid desde hace un año. Se le ha ocurrido hacer un blog porque, según dicen, en Japón suelen hacer 1.000 grullas de papel para que se cumpla un deseo. Esta chica quiere hacer 1.000 grullas y enviarlas a su país para animarles. Quedan pocas ya por hacer, pero su blog es: http://las1000grullas.wordpress.com/2011/03/16/las-grullas-del-15-de-marzo-parte-2/. Tiene unas fotos preciosas de toda la gente que se ha volcado haciendo las grullas y fotografiándolas para enviárselas a su página.


      En el blog http://cpblogdetrucos.wordpress.com/2011/03/13/%C2%A1fiesta-de-apoyo-a-japon/, han decidido hacer una fiesta de apoyo a Japón por el terremoto.


      Además de los apoyos en blogs de todo el mundo, foros y redes sociales, hay mucha gente que se ha movilizado un montón y una de las cosas que más me ha llamado la atención y más me ha emocionado es este cartel colgado de un colegio de primaria, San José de Begoña, donde los niños lo han puesto y coloreado; aunque está un poco tocado por la lluvia, puede verse perfectamente. 


      Realmente es muy emotivo ver cómo toda la humanidad se une en una causa como esta y lo mejor es ver cómo gente que no puede enviar dinero o estar ahí para ayudar usa la red o cualquier otra cosa para dar un apoyo moral a un pueblo que lo necesita. 

      Yo también estoy con Japón. Me encantaría tener dinero para enviarlo. O, incluso, poder ir allí a ayudar. Aquí me siento un inútil, y las únicas cosas que puedo hacer son estas pequeñas entradas en este pequeñito rincón de internet y rezar. 

Espero que valga la pena. Estoy con vosotros en mi corazón.

viernes, 18 de marzo de 2011

El desastre de Japón

     Me ha resultado muy difícil hacer una entrada sobre Japón en este blog. Básicamente, dedico este pequeño rincón de internet a sacar una sonrisa, una carcajada. A animar el alma y el corazón cuando alguien está mal y que las cosas que pongo aquí le alivien - aunque sea momentáneamente - ese mal. Hay batallas en las cuales hay que luchar solos. Pero también hay batallas en las que se agradece mucho un respiro para volver a retomarlas con más fuerza. Yo he querido hacer éste proyecto para dar ese respiro.

     Por eso me ha costado decidirme a hacer otra entrada triste y, a mí, que soy un ferviente admirador de la cultura japonesa y de su modo de vida, me ha afectado profundamente la tragedia que estos días azota el país del sol naciente.

     De momento, las cifras oficiales son de casi 7.000 muertos y unos 10.000 desaparecidos. Cifras escalofriantes, ciertamente. Y más para un país industrializado como Japón, donde una parte del país ha sido arrasada y destruida.
     El terremoto de 9.0 grados que golpeó Japón durante casi 2 minutos no hizo mucha mella en ellos. No en vano, son el país pionero del mundo en tecnología anti-sísmica. Sin embargo, el maremoto que vino tras él fue lo que los hundió. Un maremoto del que estaban más o menos prevenidos, pero contra el cual no pudieron hacer nada, sino ver impotentes cómo se les echaba encima y les quitaba todo lo que tenían: sus casas, sus posesiones, sus recuerdos, sus vidas.

     Un terremoto y un maremoto son graves y dolorosos allá donde se produzcan (Chile, Indonesia, Haití...), por la cantidad de muertos, damnificados, heridos y destrozos que deja a su paso. Ante una catástrofe de esta magnitud no se puede hacer nada sino ver impotente cómo los elementos te arrastran. Y, después, rezar por los muertos, desaparecidos, heridos...

     Pero el caso de Japón es más grave por la amenaza de una catástrofe nuclear. Como dice el refrán, "a perro flaco, todo se le vuelven pulgas". Después del terremoto, un maremoto. Y, por si eso fuera poco, además, una fuga nuclear que están intentando controlar como pueden. La economía nipona se ha hundido; el país está destrozado y miles de personas están sin hogar, sin familia, sin nada y, además, están evacuando las zonas próximas al reactor por temor a una fuga nuclear o a una explosión que arrase todo el área, con lo que ello conlleva. Por si fuera poco, el pánico a una radiación nuclear está más que justificado en éste país desde que en la II Guerra Mundial les cayesen dos bombas atómicas de las que aún sufren secuelas. ¿Cuánto peor no sería una fuga nuclear en una de sus plantas atómicas?

¿Qué decir ya de las mascotas? Perros, gatos, hámsters, hurones... todo tipo de mascotas, llevadas por las olas. Para los que no tengan un animal de compañía en casa, les dará un poco igual el tema de estos simpáticos animalillos. Pero los que tienen un animal en casa, comprenderán el dolor que te embarga cuando tu mascota muere. Y viceversa, el dolor del animalito cuando él sobrevive, pero su amo no. Es otra pequeña tragedia - nunca comparable a la muerte de un humano, pero tragedia al fin y al cabo - la de la muerte de los animales de compañía, y un dolor añadido, puesto que se considera otro miembro de la familia.

     Aún así, hay una pequeña luz de esperanza para ellos: parece que, a día de hoy, han conseguido controlar la fuga del reactor. Y los japoneses, con ese espíritu de samurái que tienen, con esa gran entereza y con esa gran visión de futuro, han dicho: "No nos preocupemos. Vamos a levantar Japón. Y nuestros niños, los que ahora son niños, van a hacer un Japón mejor". Esas palabras, ese espíritu me pone los pelos de punta. Los japoneses son unos genios no en copiar cosas, sino en copiarlas y mejorarlas. Van a levantar su país más fuerte y orgulloso que antes. Se van a superar a sí mismos, y van a dar otro ejemplo más de lo que son: un país a admirar.

     Ya han dado una gran muestra de lo que son capaces: no hay saqueos, hacen colas ordenadas que todos respetan, sin empujones, sin prisas, sin quejas, sin sonidos de claxon. Se han organizado de tal forma, que todos los atrapados en el aeropuerto tenían sus mantas térmicas, botellas de agua, comida...; se han organizado para, en los sitios donde no hay agua, ir a las montañas a coger bloques de nieve y hervirla para servir sopa. Su estoicismo y su espíritu son leyenda desde la época de los samuráis, pero ahora están mostrándoselos a todo el mundo.

      Si esto hubiera pasado en otra región del mundo, sería un caos total: bocinas, gritos, atropellos, quejas...; y es por ello que me dan envidia. Si pudiera pedir un deseo ahora mismo, pediría ser japonés. Estoy orgulloso de que haya personas que me hagan recuperar la fe en el ser humano y en lo mejor que puede dar se sí mismo ante situaciones semejantes. Mi más ferviente apoyo a Japón, aunque sea lo único que pueda darles. Eso, y mi fe en que se levantarán y serán un país mejor y más bonito, si cabe.


Mis respetos para Japón, 敬意、日本 (Keii, Nippon)

domingo, 28 de noviembre de 2010

Qué recuerdos...

     Hoy precisamente me vino a la memoria cuando tenía como unos 15 años o así y me estaba acordando de multitud de detalles que ahora me llenan de nostalgia, como la música que escuchábamos en aquella época.

     Entre el grupo de frikis que estábamos por ahí sueltos, escuchábamos, nos grabábamos y nos pasábamos música que - más adelante - se catalogó como "Italo Dance", como por ejemplo, los Max Mix (y luego estaban también los Menos Mix), los Disc Jockey Mix o los Don Disco Mix, por ejemplo. Hasta principios de los 90, que ya empezaba a entrar el "bakalao" o música techno, progressive y demás cosas raras, ahí andábamos con el cachondeo de grabarnos las cintas y hacer hasta nuestros propios megamixes cutre-salchicheros por el maravilloso método de grabar un cacho de canción y luego otro detrás y otro, y otro, con efectos ya hechos. En aquella época, el sampler y demás zarandajas no eran muy conocidas en el mundo mortal. Y, por aquel entonces, con dos dados de 6 caras, un papel y un lápiz hacíamos unas batallitas cojonudas...

    Me acuerdo, por ejemplo, de canciones de los 80, de autores como Linda Cho Rizzo, con su "You're my fist, you're my past" o su "I've got the high", o por ejemplo, también Splotch, con su *tjom, tjom* "Cisco Band", Moko Miccion, con su "How odd are you" o "Fake me up"; Silver Pocholo, con "Around my team", que nosotros cantábamos como "sin matrícula" (lo que hace no saber inglés... XD); Alan Coooooc, con su "Fat Dreams", o incluso Michael Petford, con su "More than a Piss". Qué recuerdos de música, con sus efectos especiales, samplers, etc.

     Claro que, luego vinieron los Menos Mix con canciones cutres, como el tipo Ibiza Pis, Caribe Pis, Tocapelotas Mix o el infame Currupedo Pix, cuya carátula era el "zurdo" Pichurrín de Utrique, que luego sacó a la venta su "canción", donde berreaba eso de "toa". Por aquella época, se acabaron los mix de los 80 y apareció la música techno de los 90 o bakalao. Normal, con esos engendros...

     Otro de los recuerdos que tengo de aquella época era el de Onda Pero, donde ponían - ya en los 90 - megamixes de música techno con temas como por ejemplo Capella, "Move on baby" o Ice MoC, "Think about the way" y yo le daba cintas TDK al Dr. Brusco para que me las grabara, porque era el único friki con una cadena de música (cargador de 25 CD's, doble pletina y todo en un micro-mini espacio) y un magnífico ordenador 386, con el cual se tiraba todo el día jugando al Elvira, el Eye of the Beeholder o el maravilloso Doom 2 con el soberbio patch de Chiquito de la Calzada, donde, cuando matabas a un zombi decía "Hasta luego Lucas" o las calaveras cuando te decían "Niñooorrrlll", o los famosos bichos que te lanzaban bolas de fuego y, cuando los matabas, te decían "Me viacagar en tus muelas", etc, etc, etc...


     Además, me trae muchos recuerdos mi MPMC, o MutenPepo Manga Cinta, como la bautizó el propio Dr. Brusco, que aún conservo cariñosamente (y medio llena de telarañas de no oírla para que no se gaste), que también me grababa el Dr. Brusco de no recuerdo qué cadena de música, creo que Onda Pero, en un programa de manganime (supuestamente) en el que había un impresentable conocido como MUP, el Monstruo de la Última Pantalla, que no hacía más que soltar chorradas, tonterías y paridas. Y lo mejor de todo es que confundían la música de Fideo Girl Ayr con la de Pasma 1/2, o la de Chavon Ball con la de Seilormún. Así y todo, era la única cinta que tenía de anime, hasta que empezaron a salir los CD's piratas de anime, importados de Taiwan, a 15.000 pesetas, que luego bajaron a 12.000, porque no los compraba ni Dios, luego a 10.000, a 8.000, a 5.000, a 4.000 y, al final, se quedaron en 3.500. Que comprarse un CD de esos costaba varios meses de paga, pero joder, merecía la pena. Y otra vez todos a grabarnos cintas de los CD's que se compraba uno. Y así todo el día.

     Entre las visitas a las tiendas de anime, a la librería con los libros de Reinos Estrujados o Dragonpance, nos dejábamos una cantidad de dinero colosal. Luego, según fuimos creciendo, seguimos con nuestros vicios frikis, pero ya en lugar de cintas, nos fuimos pasando a formato CD y, por último, a MP3. Del D&D pasamos al AD&D, luego nos metimos con Rolemaster, MERP (Middle Earth Role Playing), Paranoia, Battletech, Car Wars, Mekton Z, Warhammer... Y entre Warhammer, Battletech y Car Wars, nos metíamos unas palizas entre Darwon y yo de la leche. Los más frikis del grupo,claro.

     Ahora que ya estamos un poco más creciditos (en mi caso, tengo 18 recién cumplidos, porque como los cumplo cada 29 de febrero, cumplo más que la minoría, pero menos que la mayoría. O, como decía la canción del anuncio ese raro de "un diamante es para siempre", hoy soy más viejo que ayer, pero menos que mañana), seguimos siendo igual de frikis, pero hemos pasado todos por un montón de etapas: tiendas de cómics, partidas de videojuegos en red, videojuegos online, ogame, algunos son frikis informáticos, otros frikis a secas, algunos se han casado, otros se van a casar, algunos tienen gato, otros perro, otros Bestias Pardas, otros están solteros, ahora hemos pasado al mundillo de los juegos de mesa (una partida de rol ya es demasiado trabajo), y así nos va. Hemos cambiado, pero seguimos siendo los mismos.

     Como reza el dicho, cualquier tiempo pasado fue mejor. Y la verdad es que, cuando echas la vista atrás, los recuerdos y la nostalgia te llaman y echas de menos aquellas tardes en el parque con unas hojas delante, una bolsa de patatas, los dados y demás, con buena compañía. O las tardes de juego en red con los demás, o un viaje especialmente interesante... pero lo bueno de la vida es seguir adelante y crecer; madurar y poder decir: he hecho todo esto.

     Pero lo más importante de todo, es no dejar de ser tú mismo. Y, en mi caso, nunca dejaré de ser un friki. Y tampoco un Mutenpepo. Brindo por eso...